Creo en la libertad de expresión; creo en el derecho de cada uno a defender sus ideas; creo en el poder del pueblo; creo en la lucha pacífica; creo en la fuerza de las voces unidas; creo en la política desde el pueblo y para el pueblo; creo en la fuerza de la renovación; creo en la savia nueva; creo en las mentes limpias y con ideas; creo en la escucha y el respeto; creo en la diversidad; creo en el debate como medio, no como fin; creo en la palabra;
Mi sitio hoy estaba en la calle. Porque no me gustan las medidas adoptadas en los últimos meses; porque es más de lo mismo; porque no confío en los retrocesos sociales; porque bastaron unos días para mentir; porque no estoy de acuerdo con las reformas aprobadas; porque no confío en los políticos; mi sitio estaba en la calle porque me gusta ejercer mis derechos; porque mis padres se merecen que les demuestre que no lucharon en vano; porque es mi deber defender aquello en lo que creo; porque me gustaría poder caminar hacia delante; porque, seguramente no se conseguirá nada, pero habré alzado mi voz y expresado mi opinión. Porque la palabra es lo que nos queda.
Mi sitio estaba en las manifestaciones; no en las convocadas por 3 dirigentes que se llenan la boca hablando de derechos mientras gozan de infinitos privilegios; en las del pueblo; mi sitio estaba con mi familia y mis compañeros expresando aquello que no me gusta, pero no al lado de los que coaccionan a los demás para que piensen igual que ellos. Mi sitio estaba allí, defendiendo y apoyando a todos los que nos consideramos perjudicados por esta reforma laboral ; mi sitio estaba denunciando que siempre pagamos los mismos; mi sitio estaba al lado de todas las madres que vemos reducidos nuestros derechos; pero mi sitio también está al lado de los que no piensan como yo pero respetan mi postura y me animan a defender aquello en lo que creo; mi lugar no está con los que provocan altercados; ni con los que se aprovechan de la situación, ni con los que defienden su libertad a base de pisotear la de otros; esos no me representan.
Porque todos tenemos derecho a pensar diferente; porque todos tenemos derecho a defender nuestras ideas. Nadie debería empujarnos a inclinar la balanza. Nadie debería coaccionarnos con fuerza ni violencia, pero tampoco con miedos ni coacciones.
No es cuestión de color; es cuestión de personas, de hechos, de palabras.
Y me siento mal porque sabiendo donde estaba mi sitio, yo no estaba allí. Creo firmemente en seguir los dictados del corazón y en ser consecuente con aquello en lo que cada uno cree. Pero hay veces, que simplemente, no se puede..... Triste.....